El Congreso de Ministros español aprobó esta tarde una quinta prórroga del estado de alerta, que mantiene a los ciudadanos en cuarentena durante 15 días más, hasta el domingo 7 de junio.

El presidente Pedro Sánchez ha enfrentado críticas extremas de los partidos de la oposición, y el líder del Partido Popular Pablo Casado predijo que el voto “pendería de un hilo”.

Casado también describió a Sánchez como un “pollo sin cabeza”, mientras afirmaba que su manejo de la pandemia de COVID-19 fue una “riña”.

Sin embargo, Sánchez abogó por una prórroga, diciendo que la estrategia de su gobierno evitó “30 millones” de infecciones y “300.000 muertes” en España.

Dijo que “no era el momento” para permitir la libertad de movimiento entre provincias, para reabrir todos los establecimientos y para permitir reuniones y manifestaciones públicas – lo que podría haber sido España este domingo sin la prórroga.

Dijo que el estado de alerta, introducido el 14 de marzo, había sido “beneficioso” para el país y era “la única manera de detener las infecciones”.

Siguió las fuertes críticas, en particular del líder del PP, el Sr. Casado, que describió el duro cierre de la frontera como “brutal” y un “fracaso”.

“El Estado no es usted, aunque su aparato de propaganda lo presente como el Rey Sol. Tu gestión es un páramo y la historia no te absolverá”, dijo Casado.

Casado y los partidos de la oposición argumentaron que el estado de alerta -que otorga poderes adicionales al gobierno, al tiempo que pone a las fuerzas policiales regionales bajo un control centralizado- podría sustituir a las leyes ordinarias aprobadas por el Congreso.

Sánchez no está de acuerdo, argumentando que es el Ministerio de Sanidad, no él, el que manda. Confirmó que su gobierno propondrá leyes especiales de salud para facilitar la salida de España del estado de alerta.

Respondió que Casado había alineado las intenciones de voto del PP con elementos de extrema derecha, como Vox, a quien el líder Santiago Abascal calificó de “culpable” de la muerte de “miles de patriotas”.

Abascal dijo que Sánchez buscaba un poder extraordinario “a cualquier costo”, culpando en particular su dependencia del catalán separatista para impulsar la extensión a través del Congreso.

Abascal convocó una manifestación automovilística nacional el 23 de mayo para cerrar las capitales de provincia en oposición a la gestión de la crisis por parte del gobierno socialista, mientras que las protestas callejeras en Madrid la semana pasada hicieron clara referencia al partido de Abascal.

Pablo Echenique del partido de extrema izquierda Podemos, socio de la coalición de Sánchez, acusó a Casado y Abascal de votar por una “segunda epidemia” de coronavirus y “miles de muertes más”.

Al final, la coalición gobernante obtuvo la aprobación por mayoría absoluta de 177 síes contra 162 noes, con 11 abstenciones.

Esta victoria llega en un momento en que España ha visto caer el número de muertes por COVID-19 por debajo de 100 por cuarto día consecutivo. El total de infecciones ascendió a 232.555, mientras que en algunas partes del país se está siguiendo un plan de desescalada de cinco fases a ritmos diferentes.