Hablar de la familia Mohedano sin referirse a Rocío Carrasco no es tarea fácil. El peso de la hija de Rocío Jurado y su distanciamiento del resto de su familia hace que cuando uno de los miembros del clan rompe su silencio, todas las miradas se dirijan a la ex de Antonio David Flores. Eso es lo que le ocurrió a Rosario Mohedano. La hija de Rosa Benito se sentó con Toñi Moreno en Canal Sur y, claro, la pregunta era inevitable.

¿Cómo respondió sin querer responder?

El papel de Rosario Mohedano en las desavenencias de su familia fue siempre conciliador. La hija de Amador y Rosa Benito está centrada en su carrera y en su familia y siempre prefiere mantenerse al margen. Eso sí, a veces es difícil no mojarse. Sobre todo cuando se tiene confianza y se está frente a una entrevistadora como Toñi Moreno, que siempre procura que los personajes sean sinceros. Eso también funcionó en el caso de Rosario.

“No es difícil llevarse bien con toda la familia”, le contaba a Toñi, “me pongo en la situación de la gente que tengo delante, valoro lo que he vivido con ellos. Tuve una bonita infancia y eso me pesa”. Tras las respuestas de la cantante, era difícil no pensar en Rocío Carrasco. Las primas siempre habían presumido de lo bien que se habían llevado y se lo habían contado todo.

Pasarán los años y quizá no tenga contacto con ciertas personas, pero me pesa…. Quiero a mi familia, respeto cada paso que se da y, por supuesto, respeto a mi familia porque soy feliz como soy.

Rosario siempre ha evitado referirse a Rocío Carrasco. La hija de Rocío Jurado no tiene contacto con los miembros de su familia, y es una evidencia que es difícil de ignorar. Ni siquiera las llamadas de atención de Rocío Flores han hecho reaccionar a su madre.

Lejos de todo

Rosario Mohedano ha tomado una decisión vital y no se mueve. La hija de Rosa Benito está concentrada en su música, en sus canciones, y en intentar hacer carrera en tiempos tan difíciles. Y no le va mal. Alejada de las noticias y de todo lo que acaba afectando a su familia, Rosario prefiere callar. Una postura que adoptó hace tiempo y que no ha cambiado por el momento.