Penélope Cruz y Pedro Almodóvar se han unido a Madonna y a muchos ganadores del Premio Nobel en una nueva lucha para el “regreso a la normalidad”.

En una carta abierta publicada en el diario francés Le Monde y promovida por la actriz Juliette Binoche y su compatriota y astrofísico Aurélien Barrau, se afirma que si la crisis del coronavirus es una tragedia, “tiene el poder de invitarnos a enfrentarnos a cuestiones esenciales” para reinventar nuestro modo de vida y consumo.

La carta pide que se exploren otras formas de volver a la “productividad” para evitar mantener los niveles críticos de contaminación que están causando un “desastre ecológico” y conduciendo a un “colapso global”.

El manifiesto señala que aunque COVID-19 ha tenido un gran impacto y ha causado una crisis de salud, la naturaleza está “respirando más que nunca”.

Los ajustes no serán suficientes. El problema es sistémico, dicen en un texto apoyado por más de 200 artistas y científicos, entre los que se encuentran los actores españoles Javier Bardem, Carmen Maura y la estrella americana Joaquín Phoenix.

El consumismo, según ellos, nos ha llevado a negar el valor de la vida misma: el de las plantas, los animales y un gran número de personas. La contaminación, el calentamiento global y la destrucción de los espacios naturales están llevando al mundo a un punto de ruptura, y por estas razones, combinadas con las crecientes desigualdades sociales, nos parece impensable volver a la “normalidad”.

Es una opinión compartida firmada por el productor y director argentino Santiago Amigorena, el cantante español Miguel Bosé, la actriz italiana Mónica Bellucci, la australiana Cate Blanchett, las estrellas de Hollywood Robert De Niro, Willem Dafoe, Jane Fonda y Barbra Streisand y la mexicana Kate del Castillo, por nombrar sólo algunos.

En un momento en que la contaminación atmosférica está disminuyendo a niveles sin precedentes en las principales ciudades del mundo debido a los bloqueos de coronavirus, es importante considerar lo que los estudios científicos han estado demostrando durante años: que la vida en la Tierra es limitada y que la contaminación destruirá el planeta.

Una gran parte del territorio de España, estimada en una quinta parte, corre actualmente el riesgo de convertirse en desierto. Alrededor del 31,5% de la masa terrestre del país ya está afectada por la desertificación.

En la cuenca del río Guadalquivir, años de extracción excesiva para regar los arrozales y olivares han provocado graves déficits de agua.

En las zonas actualmente afectadas, la desertificación puede llegar a ser irreversible si el medio ambiente se vuelve más seco.

Las condiciones climáticas hacen que la región del Mediterráneo sea una de las zonas más gravemente afectadas por la degradación de las tierras.

Según los expertos, el momento de actuar es ahora. Es posible mantener cambios ambientales positivos y sostenibles después de la pandemia, pero todo depende de cómo actúen los gobiernos y los individuos después de la contención.