Belén Esteban ha mostrado siempre un amor acérrimo por su familia, sobre todo respecto a sus padres y a su hija, quiénes han sido su apoyo en los momentos más difíciles para la colaboradora de programas del corazón.

Sin embargo, la propia blonda quiso hablar sobre algunas cosas que sucedían en su hogar con su progenitor y que nunca terminaron de parecerle correctas, y ha sorprendido a muchos con sus palabras en directo.

La amarga verdad que Belén Esteban se guardaba en la manga

belen
Fuente: Pronto

A la de Paracuellos nunca le gustó que nombrasen a sus padres en televisión, quería que la prensa no les persiguiese como pasaba con ella por vender su vida al completo, y aunque a veces ella misma los nombrada de pasada omitía ciertas partes para que no se viesen expuestos.

No obstante, cuando en Sálvame diario parlamentaban sobre que aún quedan muchas actitudes machistas dentro de nuestra cultura, Esteban quiso confesarse diciendo lo siguiente:

Cuando yo era pequeña siempre había que esperar a que llegase mi padre para poder comer, a mi nunca me gustaron esas cosas, pero tenía que callarme para no formar un jaleo dentro de casa, pero cuando fui mayor no podía evitar enfadarme por ello.

A estas palabras se une la tremenda trifulca legal que tiene abierta contra Julián Fernández Cruz quién destapó la noticia de la supuesta hermana secreta de los Estaban, y es que las cosas no pintan bien para ellos.

esteban
Fuente: Semana

Y es que, su hermano Francisco tuvo que contar la verdad al ser llamado como testigo en el juicio, y respondió que era cierto a la pregunta:

¿Es verdad que su padre, Don Francisco, se fue de casa durante un tiempo y los dejó solos durante un periodo de tiempo?.

belen esteban
Fuente: Telecinco

Que se sepa todo esto va a provocar un tremendo corre ve y dile sobre la figura paterna de La Princesa del Pueblo y sus hermanos, lo que no va a hacer más que provocar más rumorología sobre él, y de seguro Belén ha terminado muy enfadada con su hermano por su ataque de sinceridad en un tema que podría haber quedado en su estricta intimidad.