La serie de televisión Vis a Vis rompe con los esquemas para siempre con el estreno de El Oasis, la quinta y última temporada de la serie que llega hoy a Fox España. Después de terminar Cruz del Norte con un final redondeado en la cuarta parte, Macarena y Zulema vuelven a la vida y protagonizan una serie de episodios que no tienen nada que ver con el universo carcelario que las hizo famosas.

Habiendo visto los dos primeros episodios de esta nueva etapa, podemos sacar una clara conclusión: Debemos enfrentarlo sin expectativas y con la idea, capturada por el fuego, de que El Oasis no es Vis a Vis. Al menos no el que conocíamos.

Quien encienda la televisión esta noche para ver la serie habitual no la encontrará. Y eso no es necesariamente algo malo. Esta temporada deja lo que una vez fue y se reinventa a sí misma como otro proyecto bebiendo del original, pero sólo en sorbos. Una ficción derivada que encajaría más en la definición de una escisión, pero que se aferra a su origen, para terminar con un epílogo ampliado.

Fuente: Audiovisual451

Vis a Vis: El Oasis es otro pergamino, tanto temática como formalmente. Donde antes había oscuridad, ahora hay luz. Donde antes había confinamiento, ahora hay libertad. Y donde había resignación, ahora hay ambición. Los protagonistas que regresan han evolucionado, y los de la serie que cambia su estructura para sorprender con una maraña de cronologías que interrumpe el capítulo inicial en particular, pero que al final es la clave de su primer gran punto de inflexión.

Macarena y Zulema regresan tal y como las dejamos en esta última secuencia memorable de Vis a Vis: el robo de una joyería a punta de pistola. Esto es 12 años después de la última vez que los vimos en la cremación de Lenguado en amarillo y después de que fueran golpeados alrededor del arbusto como una pareja de artistas infalibles.

Junto con el recuperado Goya (Itziar Castro) son el vínculo entre El Oasis y Vis a Vis y la principal motivación de los aficionados para sumergirse en este otro mundo. El resto es nuevo, para que el espectador tenga que olvidar el pasado y acostumbrarse a echarlo de menos. Porque extrañarás a Rizos, Saray e incluso a Sandoval. Pero la sombra de esta es muy larga y crea una gran sorpresa, probablemente lo mejor de este nuevo comienzo.

No es una sorpresa, pero es una buena noticia ver que Zulema es más Zulema que nunca. Liderada por Najwa Nimri, la ex antagonista marca el ritmo de una serie que se le dio en ausencia de mamá y ahora, con los dos juntos, es más líder que nunca. Sus sombras y la luz ocasional hacen que nos enamoremos de nuevo de un personaje que ha roto todas las reglas.

También redescubrimos a Macarena, que regresa en belleza después de dos temporadas de participación reducida. El segundo capítulo se centra en particular en ella, en esta nueva Maca, que ya no es una mosca muerta, pero que recuerda menos a lo que finalmente se convirtió con la oscuridad de Cruz del Norte.

Una maraña de líneas de tiempo que son difíciles de asimilar

Verlos juntos es la palabra de moda en esta temporada, y quizás El Oasis no lo está aprovechando tanto como se planeó en la carta de presentación. Tienen sus momentos, especialmente en los primeros minutos, pero hay una falta de interacción entre los dos en medio de tanta calidez. Porque, al igual que en las temporadas de prisión, esta apuesta es por un protagonista que se divide en tres líneas que convergen al final: la del grupo de ladrones, la de las “víctimas” del robo y la del Oasis, que da nombre a los capítulos.

Todas estas intrigas se presentan en un primer episodio, que resulta ser una mezcla de diferentes épocas, adecuada sólo para la mente alerta y difícil de asimilar a primera vista. El pasado, el presente y el futuro, todos en diferentes etapas, se superponen y alternan sin ninguna pista u orden obvio para formar el rompecabezas de la fuga. Una idea interesante, cuya aplicación no está impulsada al 100% por la necesidad de presentar todas las tramas en un primer capítulo, y que ya se ve bien en el segundo capítulo.

Entre las piezas de un rompecabezas siempre hay una pieza principal y una de relleno. También aquí. La trama que mejor funciona es la del hotel, que promete un cierto terror psicológico. Por otro lado, el de la familia de Lamala, el traficante de drogas que es atacado, peca por una excesiva cantidad de jabón.