En las últimas semanas, ha quedado más que claro que la figura de María Teresa Campos ya no es lo que era antaño, pues debido a los rifirrafes que la periodista y sus familiares más cercanos han protagonizado frente a las cámaras y demás medios de prensa, ha perdido todo el renombre que había conseguido a lo largo de varias décadas.

Todo esto ha quedado patente cuando, María Teresa fue el pasado fin de semana al programa de los sábados noche presentado por Jorge Javier Vázquez, y aunque su intención acudiendo era paliar los efectos de las meteduras de pata hechas por sus hijas, ella no terminó mejorando en absoluto.

La penosa situación protagonizada por María Teresa Campos

maria teresa campos
Fuente: Telecinco

Durante el trascurso del espacio, Campos se mostró sobresaltada, impulsiva, nada comedida y tuvo alguna que otra frase fuera de lugar hacia el conductor del programa nocturno, cosa que le costó el reproche de los colaboradores de Sábado Deluxe y las consiguientes críticas por ello.

La madre de Terelu Campos aseguraba estar viviendo un auténtico calvario, pues en toda su vida frente a las cámaras nunca había tenido que soportar el acoso que según ella ciertos medios y programas están ejerciendo sobre los miembros de su familia, y que le apenaba ver cómo otros se reían de las desgracias de los suyos.

Sin embargo, haciendo un poco de memoria podemos observar que, en las imágenes sobre la trayectoria profesional de la andaluza, aparecía ella riéndose cuando Bertín Osborne se mofaba en cierta forma sobre el aspecto de una concursante de Gran Hermano, pues comentaba lo siguiente:

Me es totalmente indiferente lo que vaya a decir Sonia, con su boca horrible llena con esos dientes.

teresa campos
Fuente: Mediaset

Y es que, que la abuela de Alejandra Rubio en su momento estuviera riéndose con el hiriente comentario del empresario no ha gustado nada, pues el sufrimiento ajeno le da igual, pero si es el propio entonces sí le importa que la respeten, y pide que la dejen en paz. Una vez más los hechos desmienten sus palabras, y María Teresa Campos vuelve a quedar a la altura del betún.