Como debe hacerse la declaración de la renta de un difunto. Las obligaciones fiscales no terminan con la defunción y familiares o allegados deberán cumplir los trámites.

¿Tiene que hacer la declaración de la renta un muerto?

Perder a un familiar además de ser un duro trago para cualquier persona supone un montón de trámites y papeleos, entre estos está hacer la declaración de la renta de la persona fallecida del año anterior a su fallecimiento. Este trámite lo llevará a cabo un familiar o allegado del difunto. Si el contribuyente ha fallecido durante el año en curso, su declaración deberá presentarse como la de cualquier otro contribuyente, entre los meses de abril y junio del año siguiente y se incluirán en la declaración todas las rentas percibidas por el fallecido hasta el momento de su muerte.

La declaración seguirá las mismas normas que para cualquier otro contribuyente vivo como no estar obligado a presentar la declaración de la renta si el fallecido solo tenía un pagador y sus ingresos no superaran los 22.000 euros al año. Si hubiese tenido más de un pagador el limite de reduce a 12.000 euros, siempre que los pagos del segundo y siguientes pagadores no pasaran de 1.500 euros.

Hay que tener en cuenta que aunque a veces no sea obligatorio presentar la declaración de la renta por no alcanzar el mínimo exigido, esto puede resultar interesante si la declaración sale a devolver, algo bastante habitual si se trabaja por cuenta ajena, se está pagando una hipoteca o concurre cualquier otra circunstancia que da derecho a hacer deducciones en la cuota aplicable.

En el caso de que la declaración de la renta haya salido a ingresar, cada uno de los herederos del fallecido debe hacerse cargo de pagar la cantidad que le corresponda en función de la parte de la herencia a la que haya tenido derecho.

Si un heredero no paga su parte, el resto debe hacerse cargo también de esta deuda y reclamársela después. Si existía un régimen de gananciales, la esposa o el marido tienen que abonar el 50% del total.

Si por el contrario la declaración resulta a devolver, los herederos cobrarán de Hacienda según la parte que les correspondió de la herencia. Para recibir esta devolución, los herederos tienen que presentar además de la declaración, el impreso modelo H-100 "Solicitud de pago de devolución a herederos", que está disponible en la Sede electrónica de la Agencia Tributaria, aportando una serie de documentos, como el certificado de defunción, el libro de familia, el certificado del Registro de Últimas Voluntades, un testamento o un acta notarial de declaración de herederos, la declaración de haber pagado el Impuesto sobre Sucesiones si la devolución supera 2.000 euros, y el certificado bancario de titularidad de la cuenta donde se recibirá la devolución. Si hubiera varios herederos, tendrán que firmar un documento autorizando a uno a recibir la devolución.

Esto en caso de que la cifra a devolver no supere los 1200 euros. Si los supera, en lugar del documento de autorización, el heredero que represente a los demás deberá aportar un poder notarial que lo faculte para recibir el dinero.

En definitiva, que morirnos tampoco nos libra de cumplir con nuestras obligaciones tributarias aunque tengamos que hacerlo a través de nuestros herederos que además del duelo por la pérdida se verán obligados a pasar por Hacienda para cumplir con las obligaciones que dejase pendientes el difunto.

Ah, un detalle: si el fallecido no tenía seguro de defunción, esos gastos no desgravan absolutamente nada, pero si se pueden quitar de la masa hereditaria en el impuesto de sucesiones.

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