La Guardia Civil ha desmantelado recientemente en España un laboratorio dedicado a la producción de aceite de hachís, que congelaban, algo muy poco habitual en España y que resulta muy peligroso por la utilización de gases para conseguir un estupefaciente de alto precio que aún es muy poco frecuente.

Llega el aceite de hachís: peligroso y con más efectos que un cigarrillo de marihuana

En una operación llevada a cabo recientemente en Ibiza por la Guardia Civil y la Policía Judicial de Algaida, se descubrió un completo laboratorio de procesamiento de aceite de hachís instalado en el interior de una nave industrial, donde se encontraron también más de mil plantas de marihuana, que contaban incluso con hilo musical para favorecer su crecimiento.

 

Pero además del uso de la música para ayudar a las plantas, lo que más llamó la atención a los investigadores fue el laboratorio utilizado para extraer el aceite de hachís, conocido como BHO (Butane Hash Oil), pues es el primero a esa escala encontrado en España según han manifestado responsables de la operación, que se saldó con cuatro detenidos, entre ellos el jefe del grupo que fueronenviados a prisión por la autoridad judicial que además incautó 1.300 plantas de marihuana y de 28 kilos de aceite de hachís congelado en bloques introducidos en cajas de plástico y garrafas.

 

En internet es muy fácil encontrar tutoriales para extraer el aceite del cannabis, pero para el proceso que empleaban los detenidos se utilizan gases inflamables, como el butano, lo que hace que este sea notablemente peligroso, aunque los productos utilizados para su producción pueden conseguirse sin problema alguno.

 

La DEA, la agencia antidroga estadounidense, alertó de la peligrosidad de este proceso después de descubrir un laboratorio en el que se utilizaba tal cantidad de gases que si se hubiera producido una explosión, habrían resultado afectadas varias manzanas.

 

Los efectos de este aceite de cannabis se multiplican por cinco.

 

Un vez extraído el aceite, suele mezclarse con alcohol que se puede adquirir en farmacias para mantener sus propiedades. En este caso, los detenidos congelaban la mezcla para su mejor conservación y para evitar que desprendiera el fuerte olor que acompaña a la resina.

 

El aceite de hachís es muy cotizado, ya que los efectos en el consumidor se multiplican por cinco respecto a los que produce el cigarrillo de marihuana.

Los consumidores suelen poner una gota de aceite de hachís en la punta de un cigarro de cannabis para fumarlo. Es fuerte para los pulmones y, por esa razón, algunos prefieren vaporizar el aceite.

El gramo tiene un precio de venta al consumidor final de unos 7 ó 8 euros y el kilogramo de entre 4.000 y 5.000 euros, por lo que da muy buenas ganancias. De los 28 kilos incautados en esta operación los detenidos podrían haber obtenido un beneficio superior a los 100.000 euros.

 

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