El maquinista de Metro de Madrid dejó tirado el convoy que conducía lleno de pasajeros el pasado 15 de diciembre porque pasaba de su turno 58 segundos.

Maquinista dejó tirado su tren porque se pasaba de su turno 58 segundos

Metro de Madrid sancionó al maquinista con la pérdida de su empleo y el juzgado de lo social número 22 de Madrid ha avalado este despido que se produjo por dejar tirado el convoy que conducía lleno de pasajeros el pasado 15 de diciembre solo porque su turno había pasado 58 segundos. Su jornada finalizaba en la siguiente estación, pero cuando llegó al andén de la parada anterior decidió desalojar el convoy, abandonar su puesto e irse a casa.

 

El maquinista del metro madrileño al ser despedido, reclamó en el juzgado la nulidad del despido y una indemnización de 12.000 euros por "vulneración de derechos fundamentales".

En la sentencia, la jueza expone que el maquinista "incumplió la orden expresa de concluir el trayecto que tenía asignado dejando el tren estacionado en la vía, a sabiendas que no tenía relevo que se hiciera cargo del convoy y los pasajeros, provocando no solo un perjuicio a los usuarios, interrumpiendo su trayecto, sino provocando un perjuicio para la línea, dado que la paralización del tren impedía la llegada de otros que debían pasar por esa estación a continuación. Estamos ante una desobediencia voluntaria y grave".

 

El maquinista despedido prestaba sus servicios en Metro desde septiembre de 2007, con un salario diario de 99,3 euros. Estaba asignado al turno cinco en Metrosur (línea 12), su horario era de 13:30 a 21:00. Este maquinista ya había tenido otros conflictos con la compañía. En 2011 demandó a Metro porque fue sancionado por no justificar un cambio de domicilio por el que había disfrutado de un día de permiso retribuido (el juzgado dejó la sanción en leve). En noviembre de 2015, Metro le abrió un expediente disciplinario por desalojar un tren sin motivo, este expediente fue archivado tras presentar el trabajador un informe médico justificando que hubiera interrumpido su turno y en abril de 2017 otro juzgado confirmó una sanción grave que le puso Metro porque se incorporó al servicio en una estación distinta a la que tenía programada.

 

La sentencia aclara que Metro fija previamente a cada servicio la hora en que cada convoy debe pasar por cada estación, el tiempo de permanencia en ella y la duración del trayecto entre estaciones. "Estos horarios son aproximativos, lo que provoca que en ocasiones el maquinista llegue a la estación donde debe ser relevado minutos después de la finalización de su jornada". El 15 de diciembre de 2016 estaba previsto que L. J. B. acabara su turno a las 21:03 en la estación de Loranca, el maquinista manifestó verbalmente su disconformidad, ya que debía acabar a las 21:00.

Antes de llegar a la estación Hospital de Fuenlabrada (la anterior a Loranca, la de su final de servicio), el maquinista solicitó al técnico de línea que le enviara el relevo a Hospital, pues a las 21:00 finalizaba su jornada. El técnico denegó la petición, ya que su servicio finalizaba en Loranca. A las 21:00 y 58 segundos, el tren que conducía entró en la estación de Hospital donde el conductor decidió no proseguir hasta la siguiente parada y dar por finalizado su turno. Desalojó a kos pasajeros del tren, lo dejó parado en la vía y se fue a casa. En Hospital no había maquinista de relevo pues estaba esperando en Loranca y el servicio quedó paralizado hasta que al ver lo que estaba pasando sus superiores enviaron un conductor al tren que L. J. B. había dejado abandonado. Un pasajero presentó una queja formal.

 

El maquinista fue despedido por motivos disciplinarios el 29 de diciembre y un mes después, este acudió a los tribunales alegando que le habían despedido como represalia por las demandas previas que había interpuesto a Metro, por las numerosas quejas que otros maquinistas han presentado por exceso de jornada y porque estaba afiliado al sindicato (casi todos los maquinistas lo están). También argumentó que sus superiores le hostigaban y le acosaban y que la empresa no podía obligarle a hacer horas extra.

 

Tanto el fiscal como la jueza entendieron que Metro no discriminó al maquinista por estar afiliado al sindicato ni se acreditó durante el juicio que sufriera acoso laboral. En cuanto al episodio en sí ocurrido el 15 de diciembre, el abandono del servicio estuvo injustificado. "La planificación del mismo no garantiza que el trabajador llegue a la estación donde recibe al maquinista de relevo a la hora en punto que finaliza su jornada. Aunque lo habitual es acabar en hora e incluso de forma anticipada", por lo que el demandante no podía alegar que su conducta obedeció a la necesidad de poner fin a unos excesos de jornada habituales o abusivos. De hecho, en 2016 este maquinista finalizó su jornada después de las 21:00 solo 38 días y 82 días terminó antes de esa hora.

 

Según la sentencia, el denunciante "tiene derecho a discutir si tiene o no la obligación de finalizar su jornada más allá de las 21:00, pero habrá que acatar primero la orden y posteriormente impugnarla judicialmente solicitando una compensación económica o de daños". Se trata, por tanto, de un despido procedente, según el juzgado, ya que "el convenio impone al maquinista llevar el tren y los pasajeros hasta la estación en que se recibe el relevo, aun cuando ello implique finalizar la jornada unos minutos más tarde".

 

Los maquinistas de Metro de Madrid vienen cobrando entre los 35.000 y 50.000 euros brutos anuales, trabajan 7,5 horas diarias y tienen 51 días naturales de descanso todos los años.

 

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