María Josefa Aguado está siendo investigada por presuntos delitos de prevaricación, fraude a la administración y malversación de caudales públicos, por vulnerar, presuntamente, la normativa en materia de contratación pública para favorecer a empresas de Francisco Correa, cabecilla de la trama de corrupción vinculada al PP, en la localidad madrileña de Arganda del Rey.

Ex diputada madrileña del PP imputada en 'Gürtel' se justifica ante el juez alegando que fue "tonta"

Aguado declaró en la pieza que aún se investiga en la Audiencia Nacional en relación a la trama Gürtel, relativa a presuntas comisiones cobradas desde 1999 por cargos públicos del Ayuntamiento de Arganda del Rey a cambio de adjudicar contratos a la trama de Correa. En su declaración, la ex diputada se limitó a descargar la responsabilidad en Juan Fernández Caballero, ex presidente de la Sociedad para el Fomento y Desarrollo Local de Arganda del Rey (Madrid) e imputado también en esta causa.

"Cómo no me voy a fiar yo de la persona que era la responsable de la empresa. Seguramente sea tonta". Así respondió María Josefa Aguado, cuando la fiscal Concepción Sabadell la interrogó ante el juez instructor de esta causa, José de la Mata, el pasado 30 de junio.

Aguado fue jefa de Deportes de la sociedad pública que dirigía Fernández entre abril de 2006 y junio de 2007. El juez la llamó a declarar por su participación en la organización de las décimas Olimpiadas Escolares de 2007 de Arganda del Rey, permitiendo el pago de facturas fraccionadas a empresas de Correa.

Aguado firmó informes favorables a los servicios prestados por el grupo de Correa, facilitando el pago de determinadas facturas. En concreto, una de 89.000 euros, presentada por la empresa Easy Concept, y otras siete facturas de sociedades de Correa, por un importe total de 67.260 euros.

“Los servicios que se prestaron se fraccionaron, tramitándose como contratos menores independientes, eludiendo el correspondiente procedimiento impuesto legalmente", advirtió el juez De la Mata a la imputada al inicio de su declaración. "Se duplicó el pago de conceptos y, pese a todo esto, consta que usted informó a favor de la aprobación de todas estas facturas", resaltó el magistrado.

"¿Comprende los hechos que le estoy transmitiendo?", pregunta el juez a Aguado. "Sí, los comprendo", accediendo a responder a las preguntas de la Fiscalía, de la acusación popular -representada por la Asociación de Abogados Demócratas de Europa (Adade)- y de su propio abogado.

"¿Sabía cómo se contrató? ¿Sabía que hubo un expediente primero de 89.000 euros y siete contratos menores después por importe de casi 70.000 euros?", preguntó la representante del Ministerio Fiscal. La respuesta de Aguado fue señalar a Juan Fernández como el responsable del visto bueno de esas facturas.

"Cuando me llama Juan Fernández, porque ya se ha terminado el evento, pues voy y me dice que esa era la factura. Me dijo, firma. Yo firmé, como que se había hecho el evento. A los 20 días o por ahí me llamó por teléfono y me dijo: 'No podemos pagar esta factura, hay un problema con el Ayuntamiento, vamos a pagársela directamente a los proveedores'. Era lo mismo, pues yo lo firmé, y ahí se acabó mi historia en las olimpiadas", sentenció Aguado.

"No dudé, de verdad. No dudé en firmarlas", insistió la imputada, asegurando que firmó las facturas porque "no podía dudar" de su "jefe". "Yo no lo hice. Esos documentos no salieron del polideportivo. Cuando fui estaban ya hechos", reiteró.

La fiscal Sabadell volvió a preguntar. "¿A usted no le llamó la atención que fueran siete expedientes ese mismo día, por menos de 12.000 euros, ni que incluyeran extras, ni que siendo a proveedores se pagara a la misma adjudicataria?". "Yo no entro en las empresas, simplemente en el evento. Se hizo, lo firmé. Ni sé quién era ni tengo la menor idea", se limitó a contestar Josefa Aguado.

Según Aguado, el trabajo de la jefa de Deportes de Arganda era llegar a las 9.00 horas y marcharse a las 15.00 horas. "Lo que hacíamos era mirar el agua, atender a las reclamaciones de toda la gente... Con la gente mayor, si no salían, pues iba y les decía: 'Venga que hay que salir'. En la piscina, pues [estaba pendiente de] las calles, dividirlas para que pudieran participar las asociaciones que había de natación. Ese era mi trabajo. Y sobre todo recibir a la gente cuando tenían alguna queja".

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