El Supremo decide revisar el recorte de las prestaciones de viudedad de 2008 tras los varapalos del Seguro y de la Audiencia Nacional a la mujer, que carece de ingresos propios y sostiene que es “la única viuda de un funcionario que no cobra pensión en España”.

 

“Creo que soy la única viuda de un funcionario en España que no cobra pensión. Lo estoy pasando fatal. Recibo una prestación social del Gobierno de Aragón, pero cuando pago el piso y la luz me quedan 90 euros. Cuando se gastan tengo que ir a Cáritas”, explica Pilar Parrado, “harta” de soportar los efectos de unos cambios legales que la han dejado al borde de la pobreza y de un pleito de casi seis años con la Seguridad Social que no remedia su situación: la Seguridad Social y la Audiencia Nacional le han dejado sin pensión tras casi un cuarto de siglo de matrimonio.
 
Es una de las víctimas de la reforma de la Ley de Clases Pasivas del Estado que, a partir del 1 de enero de 2008, restringió –entre otros recortes- el derecho a una prestación vitalicia de viudedad a quien, sin tener hijos en común, acreditara un año de matrimonio o dos de convivencia como pareja de hecho oficial inmediatamente antes de morir el cónyuge, y lo eliminaba para los viudos y viudas que volvieran a casarse o se registraran como pareja de hecho.
 
 
 
Ella, de 56 años, se había casado en 1985 con V. I. V. F., funcionario del juzgado local, tras más de una década de noviazgo –“salíamos desde los 17 años”, explica-. Se divorciaron casi 24 años después, después de que la enfermedad de su marido –un tumor de páncreas- acabara alterando la convivencia. “Lo perdimos todo, hasta la casa –narra-. Fueron cuatro años terribles en los que estábamos constantemente yendo y viniendo de Zaragoza a Caspe en ambulancia para que mi marido recibiera tratamiento”.
 
Su separación, sentenciada como divorcio en febrero de 2009, duró en la práctica menos de medio año. “Me lo planteó en un cabreo, pero a los cuatro días me pidió perdón. Estábamos separados pero vivíamos juntos”, cuenta. Sin embargo, pese a reanudar su convivencia, no volvieron a casarse hasta enero de 2011, tres meses antes de que V. I. V. F. falleciera.
La Seguridad Social niega la pensión a una viuda tras 23 años de matrimonio
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