La autopsia más rápida de la historia declara que  Miguel Blesa (íntimo amigo de José María Aznar, que lo nombró a dedo para dirigir Caja Madrid sin tener en cuenta que no sabía nada de Banca, para robar tampoco hay que saber mucho de números)  queda para cazar con unos amigos, desayuna y se va al garaje, se mete en el coche, se dispara con una escopeta en el pecho (que ya es complicado dentro de un coche), y posteriormente cae del coche al suelo, otras versiones dicen que se cayó al capó del coche, joder, ¿cómo coño se suicida uno de esta manera? El caso es que lo han incinerado rápido para evitar segundas autopsias. Calladito, así lo querían y la trama sigue. Los preferentistas no recuperarán su dinero porque con su muerte el caso se archiva, Blesa no hablará y el crimen organizado campa a sus anchas.
 
Análisis e incoherencias de la Autopsia:
 
* Las autoridades confirman que encontraron el cuerpo en el garaje y la autopsia señala que Miguel Blesa después de desayunar les dijo a sus amigos que iba a cambiar el coche de sitio porque le estaba dando el sol ¿conocéis algún garaje sin techo?
 
*Familiares y amigos cercanos señalan que no estaba deprimido y mucho menos abatido, dentro de poco cumplía 70 y se libraría de volver a prisión, además de que algunos asuntos estaban próximos a archivarse.
 
* Efectuó nada más que un disparo lo que provocó que su cuerpo golpeara el capó del coche, deslizándose hasta caer desplomado en el suelo junto a una de las ruedas. Unos señalan que se disparó dentro del coche, otros que fuera, el caso es que de cualquier manera es el suicidio más raro de la historia y hacerlo con una escopeta en el pecho es de manicomio, en cualquier juzgado extranjero habrían desmontado esta teoría absurda. Criminólogos reconocidos han afirmado a esta redacción que la versión forense es una tomadura de pelo digna de Torrente.
 
* Lejos de realizar una segunda autopsia lo que han hecho es incinerarlo lo más rápido posible descartando una rigurosa investigación y una autopsia más seria y rigurosa.
 
 
 
La autopsia y la incineración más rápida de la historia, la de Miguel Blesa
Regresar al inicio