¿Declaran IRPF los fallecidos? Si, tienen que presentar la Declaración de la Renta al año siguiente a su fallecimiento como cualquier otro contribuyente.

Morirte no te librará de Hacienda

¿Te exime morirte de cumplir con Hacienda?. La respuesta es un NO rotundo y lo deben hacer por ti al año siguiente de tu muerte tu cónyugue o tus herederos durante la campaña de la Renta como cualquier otro contribuyente pudiendo salir a pagar o a devolver en la liquidación del IRPF, en cualquier caso a cargo de la familia del fallecido.

Los herederos legales tienen la obligación de presentar en nombre del fallecido en 2016 la declaración en modalidad individual. La Agencia Tributaria endosa este trámite a los herederos legales pues se produce una transmisión lucrativa de todos los bienes del finado, derechos y obligaciones a favor de su cónyugue, descendientes o ascendientes generando la obligación de presentar además el impuesto de sucesiones y la liquidación del IRPF si corresponde.

Según la normativa del IRPF, la defunción genera una ganancia patrimonial a favor de los herederos por la diferencia entre el valor de los bienes en el momento del fallecimiento y el que tenían en el momento en que fueron adquiridos por el causante que debe declararse con la presentación de la Declaración de la Renta. El proceso es parecido al que debe realizar cualquier contribuyente, con las mismas exenciones y derechos a deducciones, pero con algunas peculiaridades.

La principal es que periodo impositivo devengará en el momento del fallecimiento desde el 1 enero, con lo que su ejercicio fiscal para el finado será inferior a un año natural. Hacienda lo tendrá en cuenta para calcular la base imponible del IRPF, ya que las deducciones y los mínimos personales de la base de aplicación se aplicarán como un año completo, mientras las rentas obtenidas por trabajo y rendimiento de capital se contabilizarán hasta la fecha de la muerte.

Como cualquier contribuyente, a pesar de que el cálculo de liquidación favorece las posibilidades para que salga a devolver, le podrá salir a pagar o a ingresar. Desde Hacienda recuerdan en su manual de IRPF que las rentas pendientes de cobrar que tenga el fallecido también deberán integrarse en la base imponible de la declaración de este año. Si sale a pagar la declaración del fallecido, será una deuda que deberán liquidar los herederos por los procedimientos habituales con los que se paga a Hacienda. Eso sí, la Agencia Tributaria permitirá el fraccionamiento del pago de la deuda en cuatro años si la cuantía es elevada.

En caso de que salga a devolver, la familia o herederos ganan un derecho de crédito de la devolución del IRPF del fallecido. Según explican desde el Reaf, la o el cónyuge tendrán derecho al 50% de la devolución, independientemente la beneficiaria haya presentado una declaración conjunta con el resto de la unidad familiar o individual, y el resto de beneficiarios tendrán derecho a la otra parte de la devolución.

Para tramitar la devolución, la Agencia Tributaria facilita el modelo H-100, que es la solicitud formal de pago de devolución a herederos. En la tramitación se exige a los beneficiarios, para importes inferiores o iguales a 2.000 euros, el certificado de defunción, libro de familia y certificado de Últimas Voluntades. Para importes superiores pide el Acta Notarial de Declaración de Herederos y justificante de haber declarado en el Impuesto de Sucesiones y Donaciones el importe de la devolución.

Las prestaciones percibidas por los herederos como consecuencia del fallecimiento del trabajador asegurado no constituyen rendimientos del trabajo personal, pero su percepción si está sujeta al Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones.

 

Fuente: El Economista.

Regresar al inicio