La familia recibió a las tres semanas de su muerte una carta del INSS que confirma una mejora de su estado de salud y le anula la situación de incapacidad permanente en la que se encontraba.

La Seguridad Social considera apto para trabajar a un difunto.

Francisco Javier Gálvez, tenía reconocida hace casi dos años y medio una incapacidad permanente total a raíz de las secuelas que le dejó una neumonía atípica que padeció hace tres años y lo dejó incapacitado para seguir trabajando.

Su hermana recuerda que "estuvo muy grave, pero salió adelante no sabían casi ni como", pero lo hizo con su salud muy desmejorada a raíz de lo que el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) le reconoció el derecho a percibir una pensión por la imposibilidad de reincorporarse a su trabajo habitual como operario en una fábrica de aerogeneradores. Tras esta resolución, la Seguridad Social le iba haciendo revisiones médicas periódicas para constatar el estado de Javier. En estas revisiones "le tomaban la tensión, le preguntaban como se encontraba..., pero nadie le miró por dentro para ver como evolucionaba de ese cuadro pulmonar" relata su hermana Ana.

En Marzo, Francisco Javier recibió una carta de la Seguridad Social con registro de salida del 28 de febrero en la que le informaban de que su caso había sido revisado "de oficio" y que dado que su estado de salud había mejorado, podía reincorporarse a su puesto de trabajo. Así, la enfermedad muy grave que tenía reconocida, pasaba a ser por arte de magia, solo leve, sin ninguna prueba de por medio que indicase el estado de sus pulmones. Según el escrito, "el cuadro patológico de ese momento, comparado con el estado de secuelas anterior, suponía una mejora objetiva, por hallarse con una patología respiratoria con afectación leve" que por tanto, solo le limitaba "para actividades con requerimientos físicos elevados". En la carta, le informaban de que la prestación que venía percibiendo, sería suprimida el dia 1 de marzo. Es decir, la carta salió del INSS en Burgos el dia antes de cancelar la prestación.

Esta decisión, también fue trasladada a la empresa en la que prestaba sus servicios Francisco Javier que fue por quienes se enteró de que debía reincorporarse a su puesto.

Solo había un "pequeño problema", Francisco Javier había ingresado en el hospital de Miranda el día 14 de febrero siendo derivado a los dos días al HUBU donde permaneció entubado hasta el 28 de febrero. Pero tuvo que volver a los cuatro dias al agravarse de nuevo su situación falleciendo el día 14 de abril por complicaciones que no pudo superar.

La familia de Francisco Javier, además de acompañarle en el hospital, se encargó de presentar alegaciones al escrito del INSS con informes médicos que demostraban la imposibilidad de volver a su trabajo. "Los propios médicos me dijeron que estuviera tranquila, que mi hermano no iba a volver a trabajar de por vida", recuerda su hermana.

Unos días después, con Francisco Javier ya fallecido, recibieron otra carta del INSS informando de que su reclamación había sido recibida y que se iba a revisar el caso.

La sorpresa, llegó con un nuevo escrito del INSS con fecha de 5 de mayo desestimando la reclamación interpuesta por la familia y confirmando la resolución que había sido impugnada, es decir, seguían considerando a Francisco Javier apto para trabajar siempre y cuando no cogiera peso. Textualmente, el escrito dice: "estudiado de nuevo su expediente por el equipo de valoración de incapacidades de esta dirección provincial con fecha 04/05/2016 (se entiende que debe referirse a 2017), y a la vista de las alegaciones presentadas, se estima correcta la revisión por mejoría efectuada".

Para entonces, Francisco Javier llevaba tres semanas muerto, un hecho que fue comunicado a la Seguridad Social por sus hermanas el dia 17 de abril. Ana Gálvez se lamenta, "tenían constancia de ese fallecimiento. Es vergonzoso, ni siquiera lo han mirado". "Esta última respuesta me ha matado. ¿Para qué mandas escritos, informes médicos... si no los miran? No lo ha leído nadie. No se han molestado en analizar su caso". "Me dan ganas de presentarme ante el director provincial del INSS con la urna de mi hermano y decirle: díselo en persona".


 

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