¿Se le olvidó a González esa etapa en la que Aznar le acusaba de utilizar cal viva en la política antiterrorista?

 

Hoy, cuando vemos a los dos cogidos de la mano encabezando una pandilla de políticos ajados, empresarios con intereses nada ocultos –Juan Luis Cebrián, entre otros- e intelectuales de la televisión –Bertín Osborne, entre otros-... Ayer, los dos expresidentes del Gobierno español lideraron una acción impulsada por una organización privada –Foro Penal Venezolano-, amparada en España por el despacho de abogados Cremades y Calvo Sotelo.

 

Los expresidentes del Gobierno gozan de un estatuto especial que incluye ciertos privilegios como el uso de coche oficial, despacho, secretarias y escoltas. Esa condición que les debería servir para llevar una vida digna dedicada a resaltar el papel de España en el panorama internacional, remunerada a través de las conferencias que se les solicitan desde diversos ámbitos, no les ha impedido hasta ahora sentarse en consejos de administración, intermediar en mil asuntos y hasta ponerse al frente de iniciativas privadas cuyos intereses se pierden en recónditos meandros.

Se nos olvida que las pensiones vitalicias de estos prendas suponen un sablazo importante de los presupuestos del estado.

2 golfos y un destino
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