En este país no hacemos una mierda pero para unos pocos que le echan huevos y defienden sus derechos y el pan de sus hijos los criminalizamos, desde aquí todo nuestro apoyo a los estibadores españoles ¡Con un PAR compañeros!

 

Para cuando El Negro —44 años, dos hijos, un padre al que apenas vio porque se pasó la vida en la mar y una madre que tenía que comprar fiado en la tienda de Pepe— dice que de aquí solo lo sacarán con los pies por delante, ya se ha hecho de madrugada en el puerto de Algeciras, el de mayor tráfico de España. Hace solo unas horas que, ante la amenaza de una huelga que puede paralizar el país, el Gobierno ha decidido aplazar la aprobación de un decreto que —a instancias "dice" de la Justicia europea, dentro de poco nos dirán que las tarjetas black, las fundaciones saqueadas supuestamente para discapacitados y toda la corruptela son órdenes también de Europa, puestos a lanzar balones fuera ¡CORRUPTOS!— pretende cambiar el sistema de contratación y retribución de los estibadores.
 
El rostro de José Fernández, El Negro, se oscurece aún más cuando advierte: "Lo que voy a decir parece una chulería, pero no lo es. A nosotros nos tendrán que matar para echarnos del puerto. Hace 30 años nadie quería ser estibador y ahora dicen que tenemos muchos privilegios. Pero ninguno se acuerda de la peligrosidad, de la nocturnidad, de la disponibilidad continua, de los barcos ruinosos que tenemos que cargar o descargar en medio del temporal o a 40 grados de temperatura; del accidente que mató a Manolo Gallego o de la grúa que se llevó por delante la pierna del pobre Dani. La gente llama privilegios a lo que nosotros llamamos lucha. Que se olvide el Gobierno de intentar convertir la estiba en otro trabajo basura. Escríbalo con letras grandes: no daremos un paso atrás".
 
Daniel Heredia no quería ser estibador. Demasiados años escuchando hablar a su padre de compañeros muertos y de graves accidentes en los muelles. Sin embargo, a los 27 años y sin más opción de trabajo que la emigración, decidió probar suerte en el puerto de Algeciras. Dice que tardó poco en implicarse, en sentirse "uno más". Tres años después, el 8 de marzo de 2016, le atropelló una grúa. Perdió una pierna y el pie que le queda aún tiene graves secuelas. Su lucha por salir adelante ha convertido a Daniel en un símbolo para el colectivo. "Hablan de privilegios, pero espero que nadie sienta lo que tuvo que sentir mi padre cuando lo llamaron para decirle que yo acababa de tener un accidente y que estaba muy grave". Los traumatismos y lesiones en espalda y extremidades son comunes, pero no solo. Durante 2016, en España murieron cuatro estibadores mientras trabajaban y, de los 1.800 estibadores de Algeciras, 489 (un 27% del total) sufrieron accidentes que provocaron 11.100 jornadas de trabajo perdidas. Los peor parados fueron los encargados de fijar la carga en los buques. Sufrieron 197 accidentes.
 
fUENTE
 
 
Apoyamos a los estibadores, para unos pocos que le echan huevos...
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